«Encontraron al hombre que el Señor les había designado; lo siguieron y le dijeron lo que Jesús les había mandado. Se alegró mucho de esta noticia, y les respondió que una comida había sido ya dispuesta en su casa (probablemente, por Nicodemus); que no sabía para quién, y que se alegraba de saber que era para Jesús».

«La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo»
Sor Ana Catalina Emmerich
Clásicos Católicos de El Templario Editorial

Inicio - El Templario Editorial

89